El EMAS o sistema comunitario de gestión y auditorías medioambientales (Eco-Management and Audit Scheme) es un mecanismo voluntario destinado a las empresas y organizaciones que deseen evaluar, gestionar y mejorar su comportamiento en materia medio ambiental.
El objetivo general del reglamento EMAS es promover la mejora continua de la gestión medioambiental comprometiéndose a:
- La evaluación y mejora de su gestión medioambiental
- Ajustarse a las peticiones formuladas por los consumidores o sus asociaciones
- Proporcionar información relevante para el público
- La evaluación periódica y objetiva de tales sistemas
- La formación y participación activa del personal de las organizaciones
- La información al público y otras partes interesadas
- Llevar a cabo un estudio ambiental
- Establecer un sistema de gestión medioambiental
- Preparar una declaración medioambiental
- Obtener una verificación independiente por parte de un verificador EMAS
El EMAS fue publicado por primera vez en 1993, y se modificó en 2001. La modificación abrió el sistema a todos los sectores económicos, entre ellos, los servicios públicos y privados.
El EMAS no reemplaza la legislación ni las normas técnicas nacionales ni de la Unión Europea, ni elimina la responsabilidad de las empresas de cumplir con todas sus obligaciones legales de acuerdo con dicha legislación o normas.
Ventajas de la participación en EMAS
Evidentemente la inscripción en el Registro EMAS debe suponer una serie de beneficios a la empresa afectada, aunque éstos varían dependiendo de factores tales como la naturaleza de la empresa, los impactos medioambientales potenciales, la localización geográfica, la presión normativa, las demandas o las expectativas de carácter medioambiental de las partes interesadas y su posicionamiento en el mercado. Los beneficios potenciales se pueden agrupar en los puntos analizados a continuación.
Ahorro de costes
La aplicación de un EMAS y la mejora consiguiente de resultados medioambientales puede dar lugar a un aumento de beneficios mediante la eliminación y reducción de costes. Mediante la adopción de un adecuado planteamiento a fin de identificar las maneras de reducir el consumo de factores de producción y los adecuados planteamientos de control de procesos, emisiones y vertidos, se pueden lograr, entre otros, la eliminación y reducción de los siguientes costes:
- Eliminación de multas y sanciones por incumplimiento de la normativa ambiental
- Eliminación de trabajos de limpieza debidos a emisiones, vertidos y accidentes
- Reduce los riesgos de demandas de responsabilidades civiles y penales
- Reduce las primas de seguros de responsabilidad civil relativos al impacto medioambiental
- Reducción de factores de producción tales como agua y energía
- Reducción de residuos y de los gastos de tratamiento
Aumento de competitividad
El hecho de implantar un EMAS implica una declaración medioambiental pública y la utilización de una declaración de participación o la certificación según una determinada norma, lo cual favorece la imagen de las empresas ante el mercado y los clientes, transformándose en una importante ventaja competitiva. Puede servir para mejorar las relaciones públicas con la comunidad y tranquilizar las inquietudes en relación con las actividades de la empresa, convirtiéndose en una poderosa herramienta de marketing. Algunas de sus consecuencias son:
- Aumenta la confianza de legisladores, accionistas e inversores
- Refuerza las estrategias de diferenciación de productos, por ejemplo con la obtención de etiquetas ecológicas
- Facilita el aumento de la cuota de mercado y el incremento de los márgenes comerciales
- Facilita la introducción en nuevos mercados
- Mejora la imagen externa e interna de la empresa, aumentado la credibilidad ante las partes interesadas
- Satisface la exigencia por parte de los clientes de productos certificados
Concienciación y motivación de los empleados
Un EMAS favorece y potencia la creación de un clima interno que mejora la cohesión de la organización mediante:
- El incremento del prestigio y de la confianza de la dirección entre los trabajadores
- El fomento de la creatividad y la participación de los empleados a todos los niveles
- La motivación e implicación del personal en la cultura y política de la empresa